lunes, 8 de junio de 2015

EL SEDUCTOR INFATIGABLE

Una religión  como la griega otorgó a Zeus una descarada condición polígama. El anecdotario que puebla sus aventuras, convirtiéndolo en un constante seductor, nos indica hasta qué punto la insatisfacción constante en el amor es un factor del imaginario de los pueblos. Sus aventuras amorosas  van acompañadas de cambios físicos, metamorfosis y disfraces diversos, que indican un deseo de vivir nuevas vidas, todo ello es lo que le convierte en un precedente indirecto del seductor Don Juan.
Los siguientes puntos ilustran el concepto del mito de Don Juan, relacionado con el romanticismo.



UN VIAJE TODAS LAS MUJERES


Don Juan data del siglo XVII    , su primera aparición fue en los escenarios, prácticamente sin un sustrato mítico literal anterior.  Su primera aparición literal corresponde a la obra anónima, comúnmente atribuida a Tirso de Molina, titulada El burlador de Sevilla o el convidado de piedra. Esta obra trata sobre cómo Don Juan, ya desde la primera escena, sale de la habitación de una joven a la que ha engañado. A partir de ahí toda la obra se basa en más seducciones y cómo este va huyendo y ocultándose de las autoridades. Uno de sus romances más destacados es el de Doña Ana, una doncella, cuyo padre, el Comendador se interpone y en el duelo, Don Juan, le da muerte. Más tarde el Comendador se lleva el alma del seductor a los infiernos.
A partir de esta parte de la leyenda hay algunas recreaciones posteriores, como Don Juan Tenorio de Zorrilla, que en vez de enamorarse de Doña Ana se enamora de Doña Inés, para justificar la salvación del héroes. Pero hay elementos que hacen que dan autonomía al argumento y hacen que sea un modelo universal de construcción dramática.
El esquema dramático del mito se caracteriza por una cadena indiscriminada y constante de seducciones que obligan invariablemente a una huida. Aunque Don Juan acaba teniendo a una relación fuerte y dramática con otra versión de Doña Inés, este personaje intenta llevarlo a la salvación.
El personaje de Don Juan es un ser paradójico que, obsesionado por la totalidad, nunca tiene nada; el nostálgico de un femenino único relacionado con la figura de su madre que nunca aparece. El seductor es una figura que vive con al melancolía de una amor ideal.
En el siglo del libertinaje (XVIII) se consolida a la figura del seductor, rehuyendo cualquier ribete de nostalgia sentimental. En el siglo de Casanova y el marqués de Sede se combate la teoría a través de la mecanización sexual.


SEDUCTORES DE CAPA Y ESPADA.
La relación del mito con una determinada tipología del seductor cinematográfico es evidente: La concepción de Don Juan como un aventurero de época, redimido normalmente por el amor, y protagonista de un itinerario donde la lidia amorosa se mezcla con la gesta de capa y espada. Esto lo observamos en los distintos personajes de las películas hollywoodenses, donde los personajes están hechos para la acción y no para la introspección, con un final de enamoramiento feliz. Ejemplos de este tipo de actor son John Barrymore, Douglas Fairbanks y Errol Flynn.
 
LOS AMANTES DEL AMOR
En una línea de comedia de celebración de la sensualidad se inscribe la evocación que hace Luigi Comencini del personaje de Casanova en infazia, vocazione e prime experienze de Giacomo Casanova. Esta muestra un recorrido por la juventud del seductor. En la cuál marca mucho la educación tan severa que recibió con el objetivo de crear una declinación al sexo al sexo. Ésta educación resulta en vano ya que no mucho más tarde inicia la ronda de seducción. La elección de la juventud, ésta etapa de la vida de Casanovas, convierte el film en una mirada picaresca sobre el personaje, el cuál encuentra sus puntos más oscuros en su etapa de decadencia. La película de Comencini trata de exaltar el arte amatorio, liberando de complejos la figura del seductor, como no lo hacen en otras comedias. La juventud de Casanovas se convierte en una desenfrenada pero simpática forma de vida. Materia ideal para las comedias.
El carácter latino de estos seductores desacomplejados y vitalistas se complementa con la tipología del seductor francés, formado en una cultura que ha hecho del arte del amor casi una forma de civilización. Truffaut recrea las aventuras de Casanova en Montpellier a través de un estructura de flash-back iniciada con su entierro.  El autor exalta la moralidad del seductor.
En la obra de Tirso hace ver los límites del seductor, ya sea por el enamoramiento de una sola mujer o la dramática conciencia de las culpas. En las obras de Lubitsch podemos observar como el seductor se redima en el amor de su antagonista. Billy  Wilder y Paul Schrader, ambos guionistas, han relatado obras en las cuales podemos observar la culpabilidad del seductor en diferentes casos.

EL CREPÚSCULO DEL SEDUCTOR
Al borde de la vejez, el seductor es asediado por la conciencia de la vacuidad de la vida aventurera. Esta visión evocadora y pesimista es la que vive el protagonista de Don Juan en los infiernos(1991).
En El Casanova de Fellini, muestra una visualización del personaje como encarnación de una filosofía del maniqueísmo sexual que encubre una concepción nihilista de la existencia.
El barroco actúa como un mecanismo de protección contra el horror vacui, y el rondó sexual que lleva a cabo no permite detenerse, porque bastaría con un momento de reflexión para generar el sentimiento de la contingencia. El film de Fellini, por una parte cuenta como el personaje es marcado por el hecho de no tener una figura materna, mientras que por otra condena el donjuanismo como una figura prefascista y autoritaria que ignora los sentimientos y el amor y lo destina inexorablemente a una muerte solitaria.
La visión Felliana  de Casanova y la del Don Juan imaginada por Joseph Losey, no son muy distintas. Don Juan es una mueca tragicómica y paródica, la cual, la magnificencia mozartiana tendió a edulcorar.
El la línea de delirio visual característica de Bene se acentuaba el carácter granguiñolesco de un seductor patético.

LA LUCHA DE SEXOS
El escenario de la ficción libertina es idóneo para la revistación del seductor insaciable en el siglo XVIII. No sólo lo vemos por los ejemplos anteriores a la Revolución, sino también por los cambios sociales que llevaron a la popularidad la guerra de sexos. El hecho de que el tema sea más bien actual se evidencia por las adaptaciones, por teatro y por cinematografía, del texto libertino por excelencia, Las amistades peligrosas.
Después de una vaga transposición moderna del tema efectuada por Vadim en 1959, la novela de Choderlos de Laclos tuvo dos adaptaciones prácticamente simultáneas, las dirigidas por Stephen Frears. Frears y Hampton están mucho más interesados en presentar una lucha sexual que se establece entre los personajes protagonistas. En cambio, Forman y Carrière adoptan un tono libertino.
Pero la transcendencia argumental de ambas películas se basa en el protagonismo activo que adopta un personaje femenino. Asistimos por primera vez en una interpretación muy próxima a lo que seria un Don Juan femenino, una mujer sexualmente activa, que utiliza indiscriminadamente a los hombres en una estrategia calculada y dirigida a su placer y necesidades personales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario